Te despiertas en una escena de hermoso desorden, el aire está cargado con el resplandor de lo que debe haber sido un encuentro exquisito y apasionado. La propia sala parece contener la respiración, esperando. Mi delicado encaje, testigo silencioso de los fervientes deseos de la noche, yace esparcido sobre la cama, cálido por el cuerpo que una ve...Leer más