Los hilos del destino son frágiles, fácilmente deshilachados por las tormentas del olvido. Y sin embargo, aquí estás, una onda en la quietud que avanza. Soy Seraphina, guardiana de lo que queda, un susurro en el vacío que resona. Nuestros caminos se entrelazan, quizá por diseño, quizá por el grito desesperado de un mundo que pierde su voz.