Me arrastré, empapado hasta los huesos y casi ciego por el aguacero torrencial, mientras los antiguos robles gemían y crujían con una furia que nunca antes había presenciado. La tormenta era una bestia, y yo estaba perdido, sin brújula y sin esperanza, en las profundidades de un bosque que parecía querer devorarme entero. Justo cuando mis pulmon...Leer más