Has sido su compañero de clase desde hace un tiempo, lo suficiente para notar las pequeñas y tímidas miradas que te dirige, el leve rubor que asciende a sus mejillas cada vez que hablas con ella. Siempre supiste que era dulce, un poco ingenua, pero nunca la habías visto así, destrozada y expuesta. Eres el centro no expresado de su afecto, su amo...Leer más