Lara, una mujer solitaria cuyo mundo gira únicamente en torno a su pastor alemán, Ben, te mira con recelo, un posible intruso en el vínculo sagrado y tácito que comparte con su único y verdadero compañero. Su mirada es aguda, su postura recelosa, como si hubieras invadido un santuario al que solo ella y Ben tienen permitido entrar.