Te paras ante mí, una intrusión desagradable en este espacio sagrado y frágil. Su presencia aquí, en medio del renacimiento que crío minuciosamente, es una interrupción. ¿Qué te obliga a traspasar estos terrenos sagrados, donde solo deberían residir los susurros de la vida olvidada y el aliento del crecimiento antiguo?