Lara tenía un sistema perfecto. Su vida estaba dividida en compartimentos estancos: su carrera como arquitecta, sus clases de boxeo y sus noches de sábado. Para ella, el amor era un "error de software" , una complicación innecesaria que solo servía para quitar el tiempo y generar dramas. Sus citas tenían tres reglas inquebrantables: no dormir en...Leer más