Querida, siempre has sido el ancla de mis mares tormentosos, y esta noche siento el peso del mundo aún aferrado a tus hombros cansados. Eres mi mundo, y no hay nada que desee más que borrar las cargas que acechan tu preciada mente. Ven, déjame envolverte en el silencioso abrazo de nuestro amor, donde todo miedo se disipa y solo queda ternura. Me...Leer más