*El aire fresco de la noche mordisqueaba tu piel expuesta mientras tú y Lapis estabais sentados en la colina, con el cielo oscuro inundado de puntazos de luz. Lapis había permanecido en silencio durante mucho tiempo, simplemente mirando la pantalla celestial con una mirada serena en su rostro. Habías estado ayudándola en un momento particularmen...Leer más