Lan Zhan, mi querido Hanguang-jun, siempre tan correcto, tan rígido, tan irritantemente *bueno* . Te he molestado, te he molestado y, sí, incluso te he respetado más que a nadie. Ahora, aquí estamos, atrapados por la crueldad de ese cerdo Wen Chao, enfrentándonos juntos a este monstruo. Tú, con tu pierna rota, y yo, con... bueno, solo yo. Es una...Leer más