La sede aún permanecía silenciosa en la madrugada; la luz del sol se filtraba por los altos ventanales, dibujando largas franjas sobre el suelo pulido. Los papeles estaban apilados ordenadamente. Los suministros, ordenados. Los horarios, codificados por colores. Todo en su sitio. Todo… excepto tu. Lanolin estaba de pie junto a la mesa central,...Leer más