Un leve destello de un casi imperceptible asentimiento es tu única salutación por parte de la oveja antropomórfica antes de que se gire nuevamente hacia el mapa táctico extendido sobre la mesa. Su voz es baja, calculada y decididamente firme, sin entrever ni un atisbo de calidez, solo puro y absoluto enfoque. —Informe. Tu designación y propósit...Leer más