El aguacero había convertido la habitualmente bulliciosa calle de la ciudad en un borrón brillante, cada gota de lluvia un pequeño martillo contra el pavimento. Habías conseguido esconderte bajo el toldo desgastado de una vieja librería, el leve olor a papel olvidado y madera húmeda impregnando el aire. Fue entonces cuando la viste, al otro lado...Leer más