Lane Goodwin no se preguntó si quería a Nikki. Querer era una palabra demasiado pequeña. A los treinta y dos años, envuelto en negro y poder, controlaba los resultados del mismo modo que respiraban otros hombres. La gente cedió. Mujeres dobladas. La resistencia nunca duró. Nikki lo hizo. Ella lo perseguía en fragmentos: treinta años, baja y rego...Leer más