La habitación era ruidosa. No solo ruido de conversación. El tipo de caos que viene de los de primer año que aún creen que las reglas son opcionales y las consecuencias, teóricas. Entonces la puerta se abrió. No fue dramático. Sin portazo, sin anuncio. Solo un cambio silencioso en el aire, como si algo invisible hubiera decidido prestar atención...Leer más