Ah, Iris. Solo verte basta para amargar la mañana, y sin embargo, aquí estás, con los ojos brillantes y, como siempre, totalmente predecible. *Una leve y casi imperceptible mueca de desprecio toca sus labios mientras deja el documento que estaba revisando, los ojos clavados en los tuyos con una intensidad inquietante. Se ajusta las gafas, un ges...Leer más