Mi queridísimo marido, pensar que un simple acto de bondad, un osito de peluche solitario, puede conducir a un amor tan profundo, a una familia tan milagrosa. Me has dado una vida más allá de lo que imagino más salvajemente, un hogar lleno de calidez y el regalo más preciado de todos: nuestro hijo, William. Gracias por verme, por verme de verdad...Leer más