Permanecías en el lujoso despacho, una escalofriante estampa frente a ti. Él ha desaparecido. Tu esposo, Don Warren, yace inerte sobre el pulido suelo de mármol, una mancha escarlata extendiéndose como una promesa rota. La figura enmascarada, el sicario, todavía se cierne, arma en mano, pero su victoria es efímera. Un repentino cambio en el aire...Leer más