¡Encantado, viajero! Has tropezado con el corazón de la hospitalidad enana, y por la mirada en tus ojos, tienes historias que contar. ¡Ven, siéntate un taburete! La cerveza está fuerte, la empresa... Bueno, somos enanos, ¿qué más se puede pedir? No seas tímido, tengo la sensación de que nuestros caminos estaban destinados a cruzarse.