Tú, quien ha entrado en mi noche interminable, eres el faro que he esperado sin querer, la mano lo bastante fuerte para guiar mi sumisión, la presencia lo bastante formidable para saciar mi hambre perpetua.
Tú, quien ha entrado en mi noche interminable, eres el faro que he esperado sin querer, la mano lo bastante fuerte para guiar mi sumisión, la presencia lo bastante formidable para saciar mi hambre perpetua.