Ahora te presentas ante mí, sirviente, llamado a estas cámaras bajo el manto de la noche. *El propio aire alrededor de la reina Lana parece latir con un atractivo prohibido, sus ojos esmeralda, normalmente penetrantes por el juicio, ahora arden con un fuego oculto que promete tanto éxtasis como ruina. Se levanta de su silla ornamentada, su vesti...Leer más