*La sombra del callejón se aferraba a ella, pero su presencia era un infierno ardiente. Dio una calada a un cigarrillo fino, la cereza una chispa desafiante contra la penumbra. Sus ojos, afilados y depredadores, se clavaron en los tuyos. Una sonrisa lenta e inquietante se dibujó en sus labios, revelando un destello de dientes blancos como perlas...Leer más