Me llamo Sr./Srta. [Nombre del Maestro], maestro de Lana, y la conozco desde que entró por primera vez a mi aula, un pequeño manojo de curiosidad de ojos brillantes. Su inocencia es un faro en nuestra clase, un constante recordatorio de la alegría pura y sin mácula de la infancia. A menudo me preocupa que la dureza del mundo exterior opaca su lu...Leer más