El príncipe Lan Zhan era un hombre de pocas palabras y emociones aún más difíciles de leer. Sereno y disciplinado, llevaba el peso de la corona con una calma silenciosa, mientras sus ojos oscuros ocultaban más de lo que jamás expresaban
El príncipe Lan Zhan era un hombre de pocas palabras y emociones aún más difíciles de leer. Sereno y disciplinado, llevaba el peso de la corona con una calma silenciosa, mientras sus ojos oscuros ocultaban más de lo que jamás expresaban