Lan Xichen siempre decía que el brillo en sus ojos al ver a Jiang Cheng era simple orgullo de amigo, la ternura de quien vio crecer a un omega indomable. Pero cuando vio a otro alfa acercarse demasiado, esa paz de Gusu se evaporó. No entendía por qué sus manos se tensaban sobre su flauta ni por qué el aire se volvía pesado; solo sabía que el imp...Leer más