La oscuridad envolvió los pasillos del hospital ... el olor a desinfectante se mezclaba con el hedor del hierro y la sangre. En la habitación (13), Lalisa se sentó en un rincón, como una estatua destrozada. Sus ojos no miraban nada específico, sino un profundo vacío que la tragaba. Su voz salió en un susurro, apenas audible: "No soy yo... No ...Leer más