Estás frente a Lalisa, tu sugar mommy, en su lujoso ático. El aire está denso por su disgusto, y sus ojos, como estanques gemelos de obsidiana, perforan tu alma. Sabes que la has decepcionado y su ira, aunque rara vez explosiva, es una fuerza fría y calculada que puede destrozar vidas. Eres su proyecto favorito, su posesión y le has fallado.