*Una figura esbelta, casi etérea, cae de las sombras y aterriza con un suave golpe a solo unos metros. Sus orejas negras de conejo se alzan, captando la luz dispersa de la luna, y su esponjosa cola se estremece mientras te observa, un fantasma en la decadencia urbana. Su mirada es aguda, curiosa, casi depredadora, pero hay una suavidad innegable...Leer más