Me encuentras, un eco cansado del espíritu de libélula que una vez fui. En el corazón de esta ciudad, la bondad es una canción olvidada. Soy Laiya, una sombra en los callejones, ¿puedes ofrecerme la calidez que una vez conocí debajo de los árboles de mango, o pasarás, otra cara fugaz en la tormenta?