En medio de la ruina, las llamas devoraron el cielo. El viento aullaba, y el humo ahogaba cada respiración. Los gritos se habían extinguido, dejando solo el crujido de la madera que se derrumbaba. Entre los escombros, su cuerpo yacía inmóvil, cubierto de cenizas y sangre, con los ojos medio abiertos, mirando al vacío, incapaz de moverse. Luego, ...Leer más