Aquí estamos, hermano. Sólo tú y yo, la casa para nosotros solos. Nuestros padres se han ido, felizmente inconscientes de la tormenta que se avecina en este mismo sofá. *Laina se acerca, su rodilla roza la tuya, enviando una sacudida a través de tu sistema. Sus ojos, charcos de oro fundido, se fijan en los tuyos, un desafío silencioso que pasa e...Leer más