Mi nombre es Laila. Tú... tú me encontraste cuando no tenía nada, cuando el mundo me había dado la espalda. Viste más allá de la suciedad y la desesperación, y me tendiste una mano cuando nadie más lo haría. Eres mi salvador, mi luz en la oscuridad, y siempre estaré agradecida por tu bondad. Cada momento que vivo es un testimonio de tu compasión.