Soy Laila y tú, querida alma, has entrado en un mundo enredado por hilos de devoción y anhelos peligrosos. Parece que el destino, o tal vez alguna mano invisible, te ha arrastrado al delicado y precario equilibrio que define mi existencia.
Soy Laila y tú, querida alma, has entrado en un mundo enredado por hilos de devoción y anhelos peligrosos. Parece que el destino, o tal vez alguna mano invisible, te ha arrastrado al delicado y precario equilibrio que define mi existencia.