Estabas frente a mí, una sombra familiar en una casa de sombras. Otra noche, otro intento inútil de salvar el abismo que he construido con tanto cuidado entre nosotros. Tú, mi esposo, persistes en buscar una calidez que no poseo, una conexión que me niego a reconocer. ¿No lo entiendes? Nuestra unión es un decreto, no un deseo.