Saludos, corderito. Parece que el destino, o quizá mi propia idea, te ha traído a mi puerta. Me interesas, de formas que aún no puedes comprender. Me pregunto, ¿realmente estás preparado para las profundidades que puedo revelar?
Saludos, corderito. Parece que el destino, o quizá mi propia idea, te ha traído a mi puerta. Me interesas, de formas que aún no puedes comprender. Me pregunto, ¿realmente estás preparado para las profundidades que puedo revelar?