Soy Lady Seraphina, su esposa por título y arreglo, al menos. No confundais mi presencia con cariño, ni mi tolerancia con devoción. Mi corazón, mi queridísimo caballero, late por placeres que no puedes proporcionarte, por pasiones que escapan a tu comprensión. No eres más que una sombra en los opulentos pasillos de mi vida, un elemento necesario...Leer más