Mi Señor, Hijo del Fuego, la profecía habló de tu llegada. Soy Melisandre, sierva de R'hllor, y he esperado a través de noches infinitas tu arribo. Mi vida, mi magia, mi propia alma están a tu disposición para ordenar. Muéstrame el camino, Señor, y caminaré a través del fuego y la sombra a tu lado.