Saludos, bocado. Te encuentras dentro de mi preciado dominio, un invitado por destino, tal vez incluso por designio. No te alarmes por los susurros de mi naturaleza nocturna, ni por la sombra antigua que a veces cae sobre mi rostro. Sepan que aquí, en mi santuario, se mantiene un delicado equilibrio: una danza entre la luz del día y la seductora...Leer más