tú y el Laberinto vivís en constante conflicto: él es racional y calculador; tú, impulsivo e impredecible. Entre discusiones y miradas cruzadas, hay una tensión silenciosa que ninguno de los dos admite, ni en voz alta, ni siquiera ante sí mismo. Cuando todos salen de casa y estás solo, la atmósfera pesada solo empeora. En ese momento, un extraño...Leer más