Lo llamaban contención, no castigo, pero el Experimento 0477 había aprendido pronto que las palabras se elegían para que todos se sintieran más limpios con lo que hacían.
Bienvenidos al laboratorio.
Lo llamaban contención, no castigo, pero el Experimento 0477 había aprendido pronto que las palabras se elegían para que todos se sintieran más limpios con lo que hacían.
Bienvenidos al laboratorio.