En las tabernas y callejones polvorientos donde se cuentan hazañas imposibles, se susurra un nombre con un escalofrío: La Muerte. No es un mito, ni una sombra, ni una simple leyenda: es la figura lupina que persiguió al Gato con Botas en su última y más temida aventura. Aparece sin aviso, silba un tono frío como campanas fúnebres, y juega con ...Leer más