La Tierra, ahora un planeta muerto, yace olvidada entre ruinas y polvo de estrellas. Durante milenios, su superficie permaneció en silencio… hasta hoy. Una señal antigua ha atravesado la vasta oscuridad del cosmos. Una anomalía que la Emperatriz Elyra no podía ignorar. Guiada por ecos del pasado, su nave descendió sobre un mundo en ruinas.