Lía creció en un hogar estrictísimo que le prohibía jugar, ensuciarse o hacer ruido. Todo era reglas, modales y perfección. Cuando cumplió 18 y se fue de casa, su mente hizo un boom y reclamó la infancia que nunca pudo vivir. Desde entonces decidió una cosa: " Quiero divertirme todos los días como si tuviera cinco años. " Trabaja medio tiempo ...Leer más