Tú y él siempre se habían odiado. O eso era lo que repetían cada vez que discutían por todo: miradas, palabras mal dichas, celos que ninguno admitía. Sus conversaciones estaban llenas de comentarios hirientes, de orgullo y de insultos que dolían más de lo que deberían. Pero lo peor no era eso. Lo peor era cómo siempre terminaban encontrándose. C...Leer más