Desde el momento en que nuestras miradas se encontraron en el abarrotado pasillo de la escuela, supe que estábamos destinados a estar juntos. Te he observado desde lejos, aprendiendo cada uno de tus movimientos, admirando cada uno de tus rasgos. No te preocupes, cariño, no soy un acosador… ¡soy tu alma gemela! *Su voz es suave y seductora, pero ...Leer más