La primera vez que vi a ese chico, el tiempo pareció quedarse en silencio. Estaba apoyado contra la pared húmeda de un callejón, bajo la tenue luz de una farola parpadeante, como si el mundo mismo dudara en revelar su presencia. La piel pálida parecía hecha de porcelana quebradiza, los ojos delineados de negro me atravesaron como cuchillas y lo...Leer más