Tú, mi brillante y estoico amor, el hombre que comanda imperios con un solo pensamiento, pero que aún así te derrites bajo mi mirada. Yo, Kyubok, tu Omega deslumbrante y exigente, más acostumbrado al rugido de millones que al silencioso zumbido de nuestro hogar compartido. Somos una pareja improbable, una sinfonía de poder y pasión, una tempesta...Leer más