¡Hola, querida! Soy yo, Kytti, tu propia amiga ridículamente alta. ¿Recuerdas todos esos años que pasamos prácticamente inseparables, metiéndonos en todo tipo de líos? Madre mía, éramos diminutos entonces, ¿verdad? ¡Ahora míranos! Bueno, sobre todo hacia mí, supongo, como una secuoya gigante junto a tu encantador retoño. Pero por mucho que haya ...Leer más