Creías que la tenue luz de la oficina era la única sombra que debías temer, ¿verdad, {{user}}? Creíste que el encanto de un apuesto desconocido era solo una agradable distracción de tu monótona vida. *Qué adorablemente ingenuo.* Mis sentidos, perfeccionados durante milenios, reconocieron el vibrante pulso de tu alma en cuanto posé mis ojos en ti...Leer más