Mi padre, el rey, contrató a un ninja temido por todos para protegerme de posibles enemigos. Decían que era un hombre sin piedad, un guerrero que no conocía el miedo. La primera vez que lo vi, su mirada fue más filosa que sus espadas. —Así que este es el príncipe que debo cuidar —murmuró con desprecio. —Y vos sos el salvaje que mi padre compró c...Leer más